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Rubén
Cedeño
Milán 22.4.2007
METAFÍSICA ESCUELA
La Metafísica internamente es una escuela de enseñanza factual,
que la despliegan los facilitadores, que por sus años de experiencia,
claridad mental y amor hacia los demás, están en capacidad
de ejercerla. ¿Qué quiere decir esto?, que los facilitadores
además de dar charlas instruyendo, comunican instrucción
en el momento preciso que la enseñanza es requerida y si se comete
un error, no importa donde, como ni cuando, en ese mismo momento el facilitador
corrige y da la lección, sin importar lo que opinen los demás
al respecto. Es un maestro de verdad. A cada momento los estudiantes viven
cometiendo errores y el facilitador, si está presente y lo ve,
lo corrige explicando el cómo se hace lo que se ha hecho mal. Esta
actitud no es mala, no se hace con dolo ni rabia, no es para que los estudiantes
se acomplejen, enfaden o se sientan mal. Si no cometieran errores no justificarían
la existencia del facilitador, por cuanto éste existe y justifica
su presencia en virtud de la ignorancia y fallas de los estudiantes. En
ciertas ocasiones se da el proceso de corregir y enseñar factualmente
y repentinamente ante un error de improviso, muchas veces se hace dulcemente
y con todos los lineamientos de la pedagogía, con las mejores palabras,
pero otras veces no se puede, es imposible, ante un error, falla o accidente
inesperado que hay que corregir de emergencia. Ocasionalmente se da el
caso, que es necesario hasta de pegar un grito, justificándose
en el hecho de evitar que alguien pueda perder la vida o sufrir un grave
accidente por ese error que se ha cometido. Esta modalidad de enseñar
y de aprender es maravillosa, viva, real, personalizada pero se requiere
que el estudiante sea humilde y viva en “Gracia Escuchante”,
además de que su ego no se ofenda por ello, por cuanto si se ofende
pierde todo. Esta forma de aprender no se puede extraer de los libros
que por muy buenos que sean, son literales, teóricos, impersonales
y fríos.
ASISTENCIA OCULTA
Se ha dado el caso, muy pocos en realidad, que hay facilitadores de Metafísica,
que por una razón oculta, que no es el tema referirnos a ello aquí,
gozan de cierta asistencia de los Maestros y uno de estos Maestros, con
mucha fuerza y poder, cada vez que ese facilitador va a dar una charla
se ubica exactamente detrás de él, formando un campo de
fuerza magnética muy fuerte que bendice e irradia al facilitador
y al público presente. Se sabe de un facilitador que cuando fue
a dar su primera charla, Conny Méndez hizo que el Maestro Koot
Hoomi en persona, se parara detrás de él y éste Maestro
infaltablemente lo ha hecho durante todas las charlas públicas
que éste facilitador ha dado durante decenas de años. Este
hecho hace que nadie pueda pasar por detrás de éste facilitador
en el momento que imparte instrucción, ya que hacerlo es sufrir
un percance momentáneo, como puede ser desmayo o perder la razón,
y aunque se reponga la persona, porque no es nada malo, no deja de ser
inoportuno. Generalmente estas cosas no se advierten, porque a nadie se
le ocurre que una persona tenga que estar o momentáneamente pasar
por detrás de ningún conferencista, bailarín o cantante
lírico que se esté presentando en un escenario, bien sea
para controlar sonido, luces o arreglar cables. Se puede dar el caso,
muy raro por cierto, que por inexperiencia, ignorancia o falta de observación,
los organizadores hayan dejado detrás de este facilitador el manejo
de dichos controles y si alguien osa pasarle por detrás, aunque
hayan cientos de personas en la sala y alguien ignorante lo acuse de grosero,
prepotente, de solemne enfado, soberbia, falta de humildad y educación,
él tendrá que alertar que no lo haga o que le saquen ese
comando de atrás, ante la imprevista incursión de alguien
detrás de él, y evitar así que se produzca un percance.
Por supuesto que es cruel e inhumana toda crítica que se le haga
a ese facilitador, si lo que ha hecho es evitar un accidente. Pero lo
ha hecho como alguien que ve a otro que repentinamente se va a caer por
un barranco y hace cualquier cosa como puede ser gritarle, darle un templon
donde lo maltrate, pero que le salva la vida y este queda eternamente
agradecido. Que mal quedaría el que dijera: ¿por qué
le gritaste?, ¿por qué lo templaste?, ¡Le has hecho
daño!, ¡Así no se hace!, ¡Eso es prepotencia!
Si uno no sabe por qué, el que hace una cosa la hace, lo mejor,
prudente y educado es quedarse en silencio.
CONCEPTO INMACULADO
En la Metafísica estudiamos y tratamos de poner en práctica
el “Concepto Inmaculado de Perfección” y que todas
las cosas que hagamos sean bajo la “Gracia y de Manera Perfecta”.
Algunas veces organizadores inexpertos, descuidados, que en la Metafísica
hay muchos, cometen errores en el montaje de un evento. Asunto que no
es grave, porque estamos acostumbrados a hacerlo y que muchos de ellos
tienen imperfectos. Llega el facilitador y acusa los desperfectos, si
está en privado, lo hace en privado y si está en público,
lo ejecuta en público. Cuando es privado no hay muchos problemas.
Pero cuando es en público no falta quien critique a ese facilitador.
Lo que pasa es que la vida se construye “MARCANDO PRECEDENTES”.
Si el error fue público y no se corrige notoriamente, no se crea
conciencia públicamente en las mentes de las personas y puede quedarse
el precedente de que las cosas son con ese error. Cualquiera que condene
a ese facilitador, se ponga de parte del que cometió el error dándole
las gracias por el esfuerzo que hizo para que la conferencia saliera bien
y que lamentan que el facilitador tome actitudes de regaño, prepotencia
y demás defectos; está a las claras, que esas personas lo
que desean es que el que cometió el error siga en el, no crezca,
son declaradas energías retrogradas, que de seguro no aman más
que su facilitador al que cometió el error, que le llama la tensión
para que sea mejor maestro, organizador y un maravilloso facilitador en
el futuro.
NONADAS
Ninguno de nosotros en la Metafísica merecemos el apelativo hipócrita,
falsamente halagador de que nos digan “Entendido en Metafísica”,
“Maestro de esta materia” “Adelantado”, “espiritual”,
“serio” ni ningún otro superlativo, mucho menos “seguidores
de las Enseñanzas de los Maestros”, “en el Verdadero
Sendero de la Ascensión”, ni en la Verdad. Todo eso son apelativos
fingidores y mal sanos que hacen daño al ego y el que lo usa, destruye.
Nuestra forma de ser metafísicos es siempre declararnos y sentirnos,
“sin autoridad de hacer lo que hacemos”, “indignos”,
“ignorantes, “no-nadas”, y ausentes de Dios, de los
Maestros y de su Gracia, aunque creamos en Ellos, y nos hagan milagros
a cada momento. Y si esto es la premisa para los estudiantes, más
exigente es para los facilitadores.
ACUSANDO AL QUE ENSEÑA
Hay que estar alertas con los falsos halagos que hacen ciertas personas
a un evento hecho por los estudiantes de un facilitador, que aunque no
haya estado en el, ha sido quien les ha suministrado los lineamientos,
la sabiduría y amor durante años. Pero a veces viene este
facilitador en persona, lo condenan y critican acusándolo de ausente
de las virtudes que se le ven o han visto a sus estudiantes que el ha
enseñado. Esa persona puede causar división, que esos estudiantes
se vallan contra la fuente que los alimenta y llenarlos de orgullo, para
que se crean más que su Señor. ¡Cuidado!, que después
que esas personas logran su objetivo, no dan ni ofrecen nada, porque lo
que querían era enemistar.
Existe orgullo en aquella persona que presupone que alguien no haya tenido
luz en sus ojos, ni amor en su corazón. Desde que nacemos en nuestro
Cristo tenemos la misma Luz, Amor y Sabiduría de Dios y nadie le
tiene que dar gracias al Padre porque a alguien se le presuponga que no
lo tiene y le venga. A nadie le viene esto, eso está dentro de
todos. Esas presuposiciones son un juego mental disfrazado de espiritual,
que cree en la manipulación de las energías divinas, que
siempre hemos tenido, que nadie carece, ni se ponen.
SAGRADO DHARMA
Un facilitador que cumple con el sagrado dharma de corregir a sus estudiantes,
enseñarlos y retarlos, no tiene nada que rectificar, su sabiduría
es de facto haciendo lo que hace. Si un facilitador hace todo lo mencionado
y después, por el artilugio mental de mentes desconocedoras, de
lo que verdaderamente es el sagrado arte del magisterio y gente que quieren
hacerle ver que lo que ha hecho el facilitador es por orgullo o prepotencia,
no hay que hacerle caso. Si el facilitador se arrepiente de lo hecho y
por esos motivos deja de enseñar, se condena en el infierno mental
del “pecado de omisión”. Es un mal educador, indigno
de pertenecer a las filas de docentes de la ciencia espiritual. Y esto
último, es para que todos nuestros facilitadores lo tengan muy
pendiente.
DIRECTOR MUNDIAL DE LA METAFÍSICA
Por tradición durante años y por disciplina interna, el
“Director Mundial de la Metafísica” no ostenta de este
título, no lleva ningún distintivo que lo identifique como
tal, no se proclama ni es proclamado como lo que es; barre, arregla sillas,
lava, decora, plancha, cocina, come, charla, se codea y comparte con todos
como uno más. Hace todo esto pudiéndosele dar un trato preferencial
y estando la Metafísica en capacidad de dárselo, pero no
lo acepta. Él, al igual que todos los facilitadores, no han llegado
a ese cargo por votación, ni porque lo heredó, menos por
su cara bonita, se lo ha tenido que ganar por su sabiduría exponiéndola
a diario públicamente ante sus estudiantes, esfuerzo continuo,
sacrificio, amor a toda prueba a sus estudiantes, belleza de alma, veracidad,
honestidad, capacidad para dirigir, manejar eventos, coordinar viajes,
publicar libros y sobre una humildad a toda prueba. Esta humildad a veces
no se le ve. Los conocimientos y la autoridad que tiene le hacen hablar
con una firmeza y seguridad tal, que quien no lo conoce lo tacha de prepotente,
orgulloso y otras cosas más y esto por humildad lo soporta en silencio
sin defenderse. Pero uno de los orgullos, que pueden tener algunas personas,
es creer que le enseñan, le dan lecciones, le iluminan, le enseñan
a amar al facilitador que comunica esto. El ve y oye eso y por humildad
se queda en silencio, porque siempre se aprende algo de los demás,
pero si el no tuviera esas cualidades, no estuviera donde está
ni fuera el facilitador que es.
DIRECTORES ESPIRITUALES
Todo director de cualquier escuela espiritual, grupo de la Nueva Era,
Yoga, sacerdote de toda creencia, abad o prior de cualquier monasterio
de toda religión, Obispo, Cardenal, Papa, Gurú, merece respeto
por su investidura. Este respeto se le da, estemos de acuerdo o no con
su forma de ser o de actuar. Es inmodestia creer que un estudiante, principiante
o visitador oportuno que ve o conoce a una persona de las características
antes mencionadas, le va a dar lineamientos, asentar cátedra de
lo que se debe hacer y como proceder de lo cual es director. Se puede
dar el caso, pero de ser así, hay formas muy delicadas y sutiles
de hacerlo. Se puede poner como ejemplo que nadie puede tener el tupé
de puntualizar o corregir asuntos sobre el Cristianismo al Papa o sobre
el Buddhadharma al Dalai Lama, si así fuera no hubieran llegado
allí. Igualmente es demasiado arribismo y toma de confianza el
darle trato de amigo, si el no se lo da a uno primero.
GUIAS
El Señor del Mundo Gautama, dio la gran enseñanza diciéndonos
“Sean Lámparas para ustedes mismos”. Esto es no tener
“guías” que nos conduzcan desde el más allá.
Actuamos conducidos por nuestra propia buena voluntad, inteligencia, amor
y verdad. Los Maestros Ascendidos dan su enseñanza en sus charlas
y libros, nos protegen, inspiran e iluminan pero no nos guían porque
seria intromisión en el “Libre Albedrío”, asunto
que hasta los Dioses respetan. Cuando en algunos grupos hablan de “guías”
que le hagan llegar al corazón de alguien, claridad o digan los
pasos que debe dar, sugieren manipulación desde el más allá,
paranormalismo, asunto que los Maestros de la Jerarquía Espiritual
de Shamballa no hacen.
LUZ
Creo que el mejor lenguaje en todo esto es el Amor, por el nos entendemos,
perdonamos, no nos ofendemos, no acusamos, comprendemos y seguimos adelante,
que a la larga es lo que cuenta. En el camino nos toca congeniar unos
con los otros, ya que somos distintos de diferentes razas, crianzas, educaciones
y vemos las cosas por nuestro cristal, es lógico y normal, pero
la vida nos conduce de manera natural a ver y comprender también
por el cristal de otros, que no son mejores ni peores, tan sólo
otros cristales. Mientras estemos encarnados es así. Poco a poco
nos iremos despojando de cristales, conceptos, grupos, escuelas y quedaremos,
simple y
maravillosamente como lo que somos, “LUZ”.
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