MANTENERSE DESAPEGADO A LOS INTERESES PERSONALES, SIN RECIBIR NI PEDIR RECOMPENSA, SIN RECLAMAR NADA PARA SÍ MISMO Y DAR LAS COSAS QUE NO SE UTILIZAN.
Ninguna creencia espiritual en el mundo favorece el apego, ni la vanagloria por tener posesiones externas, figurar o destacarse, porque sabe que es orgullo, producto de la personalidad, que inclina hacia la conquista externa, cuando el logro ha de ser interno. Cuando no nos nombran en algo que creemos que debemos ser nombrados, nos sientan de último, no nos atienden como esperábamos, nos quitan el puesto que creíamos merecer, hablan mal de nosotros, nos desconocen como facilitadores, no aparecemos en un programa o libro y esto nos afecta, decimos algo por ello, reclamamos o preguntamos, ¿porqué nos han hecho esto?, aunque lo hagamos sutilmente, es porque tenemos el “orgullo herido”. Hay que trabajar precisamente en ese punto. Cuando esto pasa hay que quedarse en silencio y aprovechar esa oportunidad para desenvolver la humildad y no buscar justificaciones de la mente para explicar el porqué reclamamos.
La mente siempre quiere justificarse, diciendo: “no es algo personal”. Ella siempre nos hace pensar que no somos culpables de nada. “La mente es la defensora del yo personal” “La mente no quiere que el yo personal muera, porque si el muere, muere ella también”. Todo es efímero, el figurar en algún sitio, el ser facilitador o tener un grupo, por muy espiritual que esto parezca. Cuando somos conocidos como facilitadores y nuestro grupo y acciones también, hay que manejar esto con cuidado, porque es un arma de doble filo. Por un lado trae la expansión de la Enseñanza y por otro es la puerta de la perdición como discípulo espiritual en un “Sendero de Ascensión”. Es importante transmitir la Enseñanza, pero que este hecho no se transforme en un “trampolín a la fama”, si sucede, se pieden todos los objetivos, porque ata al plano físico y lo externo, hace perder la visión del trabajo interno, causa sufrimiento, son grilletes que nos impiden Ascender.Tengamos siempre presente el “CORAZON DE LA ENSEÑANZA” que es el VACIO. “Todo es VACIO”. “LA FORMA ES IGUAL AL VACIO”. Meditemos siempre en eso, no lo perdamos de vista jamás.
Hay ilustraciones inspiradoras de esto en casi todas las religiones, que nos pueden dar luces a seguir. En el Cristianismo tenemos a Jesús clavado en la cruz, desnudo, humillado y sin derechos ¿que iba a reclamar? Solo perdonó. El Padre Pío fue privado por el Vaticano, de todo derecho a figurar como simple sacerdote de pueblo y debido a haber obedecido en silencio, sin reclamar, llego a ser santo. En la Jerarquía Espiritual de Shamballa tenemos a Lady Nada, que se convirtió en “NADA”, por no decir “NADA”, no pensar “NADA”, ante las destrezas apabullantes de sus hermanas. Dentro del Hinduismo tenemos a Shirdi Sai Baba que a pesar de ser un gran maestro andaba vestido de mendigo a conciencia y nunca reclamo nada para si, siempre se negaba, incluso se sabe poco de él, porque se negó a decirlo. Dentro del Buddhadharma tenemos a Milarepa, que despues de maldecir hasta cansarse y ser un tremendo brujo, se humilló ante su maestro, como un humilde obrero construyedo casas sin opción a reclamar nada, ¿pero que iba a reclamar? Despues de todo lo que hizo. No tenia ningún derecho, si lo hacia perdía su oportunidad de redimir sus daños. El ejemplo mas patético lo tenemos en el judaísmo con el Santo Job que lo perdió todo, menos su conexión con Dios y se mantuvo. El era bueno y justo y Dios permitió a las energías siniestras o Satanás que lo sometiera a espantosas pruebas. Sus amigos por consolarlo le dijeron que si sufría era por culpa de sus propias fallas. Job se enojó, se defendió y rechazó ese argumento. Otro amigo le explicó que el sufrimiento lo templaba internamente. Por último Dios lo reprendió por no haber aceptado Su voluntad y por quejarse. Finalmente el Santo Job recobra su antigua felicidad.